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La propuesta de declaración de emergencia hídrica para la isla de El Hierro promovida por el Consejo Insular de Aguas representa el fracaso más clamoroso del Cabildo de El Hierro en materia de planificación y gestión de los recursos públicos. Es la primera vez que una administración canaria se ha visto obligada a esta declaración prevista en la Ley de Aguas de Canarias de 1990, y eso se ha hecho en nuestra isla. Esto significa que en la presente legislatura no se han gestionado adecuadamente los caudales, las conducciones, las extracciones… ni se ha llevado de manera apropiada la ordenación del riego de los cultivos y la gestión eficiente del agua. Para la Agrupación Herreña Independiente, el error más clamoroso lo representa el momento y el modo de ejecución de las obras de la balsa de Frontera por no tener asegurado el almacenamiento alternativo para, en caso de retraso como ha sucedido, no depender de la suerte para garantizar el riego de los cultivos del Valle del Golfo.

La AHI considera que el presidente del Consejo Insular de Aguas y del Cabildo Alpidio Armas utiliza argumentos inconsistentes para justificar la declaración de emergencia hídrica por los próximos seis meses. Decir que “la situación hídrica actual en la isla es consecuencia del notable descenso de precipitaciones en los últimos años y por ello el estrés hídrico del suelo y el descenso grave de los caudales disponibles…” es culpar a la naturaleza de los errores políticos cometidos.

El Hierro ha pasado por periodos de sequía mucho más acusados que el actual. El propio hito histórico del año 1948, conocido como el Año de la Seca que motivó la emigración masiva de herreños hacia Venezuela, ha marcado el devenir de la dependencia del agua de una isla históricamente seca y dependiente de la lluvia. Las actuaciones de perforación de pozos y galerías, la introducción de desaladoras y la planificación de los recursos desarrollado a través del Plan Hidrológico Insular había permitido desde la década de los años 70 hasta hace pocos años que los herreños hubieran casi olvidado la histórica sequía que siempre había condicionado sus vidas. Ahora, la ineficacia de los políticos que están al frente del Cabildo en áreas trascendentales como recursos hidráulicos y agricultura ha vuelto a resucitar el fantasma de la sequía y la sed; un tiempo que ya se consideraba superado.

Poner en marcha “distintas medidas que se precisan para garantizar los caudales necesarios para la sostenibilidad de la producción agrícola y preservar plenamente los usos sanitarios y domésticos”, como reza en la declaración de emergencia hídrica, es en lo que debían haberse ocupado tanto el presidente del Consejo Insular de Aguas como sus consejeros en toda la legislatura, algo que no han hecho.
Presumir ahora de medidas -todas ellas necesarias- para afrontar una situación de urgencia es un fracaso sin precedentes de los responsables públicos de El Hierro desde el año de la seca a esta parte. Todas las medidas que aprobaron en la declaración de emergencia es lo que tendrían que haber hecho y no hicieron. Es una huida hacia adelante que únicamente trata de enmendar la inacción porque no han trabajado lo suficiente, por incompetencia y por menosprecio hacia los que realmente saben. Ahora, todo serán parches y remiendos que costarán mucho dinero y no resolverán definitivamente el problema del agua en el futuro.

Nefasta gestión es también que hace más de una semana que se declaró la emergencia hídrica y, que se sepa, siguen sin hacer nada. Para los que ahora nos gobiernan la emergencia hídrica es un canto al viento más. ¿Dónde está el cronograma de plazos para ejecutar esas medidas de emergencia y dónde están las partidas presupuestarias para sufragarlas? Solo hablan para la galería y siguen sin concretar. Todos estamos de acuerdo con las medidas del plan de emergencia hídrica pero no nos mientan más. ¿Están pensando solamente en tranquilizar con mentiras a la población herreña y dormirla hasta las próximas elecciones dentro de diez meses? ¿Podemos creernos el plan de emergencia hídrica? Desde la AHI queremos hechos y trabajo y no palabras que se las lleva el viento.

Deseamos, por el bien de los agricultores, los ganaderos y todos los herreños que necesitan del agua en el verano para salvar sus cultivos o garantizar parte de sus alimentos, que el impacto sea el menor posible. A los cargos públicos y a todos los miembros de la AHI nos tendrán trabajando en positivo para que así sea y también exigiendo soluciones para que esto no vuelva a suceder.

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