PARA EL HIERRO, SAMA PODRIDA

Por Luciano Eutimio Armas Morales En otros tiempos, las tiendas de los pueblos de la isla era una especie de lugar de trueque, en el que los vecinos vendían los higos pasados, el queso, la miel o los duraznos, y compraban el aceite, las alpargatas, el azúcar o la sama salada. Y es que, en […]