
Por Luciano Eutimio Armas Morles
“¡Moi ou le chaos!”. (Yo, o el caos). Aunque la frase atribuida al general De Gaulle que fue presidente de Francia entre 1959 y 1969 parece que es un mito y De Gaulle nunca la pronunció, en el caso de Doand Trump no es un mito, porque ha hecho una advertencia apocalíptica: “You know what happens if you don’t republican vote? You go to hell» (“¿Saben lo que pasa si no votan republicano? Se van al infierno»). Esta frase la pronunció el 10 de septiembre de 2026 en Dallas, Texas, en el estadio American Airlines Center.
Ocurre que el próximo 3 de noviembre, se celebran en Estados Unidos las elecciones que le llaman de “medio mandato” para elegir 435 miembros del Congreso, que se eligen cada dos años, y 35 senadores, de los cien que componen el senado, que se eligen cada seis años.
Hasta ahora, Donald Trumpo cuenta con mayoría en el Congreso, mayoría en el Senado, y mayoría en la Corte Suprema, lo que le confiere una autoridad casi sin contrapeso ni freno. Pero si los republicanos pierden en estas elecciones la mayoría en el Congreso y en el Senado, su poder casi despótico se vería muy mermado y controlado, e incluso el presidente podría ser sometido a un proceso de destitución, (Impeachment), para lo que basta una mayoría simple en el Congreso.
Es lógico que Donald Trumpo le tenga pánico a este panorama, porque sobre él pesan varios procesos por 34 delitos de diversa índole, además de manifestaciones de colegios de psicólogos que han advertido de signos observables de deterioro cognitivo, y aunque no tengan validez porque no le han hecho una evaluación clínica presencial, si que suponen una pérdida importante de su imagen y proyección pública.
A todas estas, y en plena campaña, un relevante empresario y diplomático, Neil Bush, hermano del ex.presidente George W. Bush, republicano como toda su familia y residente en el estado de Texas, en que se dirime un reñido escaño para el senado entre el candidato republicano y el candidato demócrata, ha publicado una reseña en su cuenta de Facebook, en la que dice:
“Nunca he publicado un mensaje político en Facebook, para no ofender a amigos cuyas opiniones pudieran ser muy diferentes a las mías. Hoy rompo esa tradición, porque voté por correspondencia por adelantado y lo hice por James Talarico para el Senado de los Estados Unidos”.
James Talarico, es el candidato demócrata para el senado, que se enfrenta al candidato oficial de los republicanos, Ken Paxton, fiscal general de Texas, que ha mostrado siempre un incondicional apoyo a Donald Trump. Y continúa su mensaje:
“He sido republicano durante la mayor parte de mi vida y sigo creyendo profundamente en muchos de los principios republicanos tradicionales. Pero el carácter importa más que la afiliación partidaria. Nuestra democracia depende de líderes que respeten nuestras instituciones, digan la verdad, asuman la rendición de cuentas y busquen unir en lugar de dividir”.
Justifica su apoyo al candidato demócrata James Talarico, diciendo que:
“James Talarico me ha impresionado enormemente. Veo en él las cualidades que más admiro en los servidores públicos: integridad, civismo, humildad y una disposición a escuchar a aquellos con quienes no está de acuerdo. Mi impresión es que es un líder con principios y pragmático, que entiende que el servicio público es una responsabilidad para servir y no un derecho al poder.”
El estado de Texas ha sido tradicionalmente un fortín del partido republicano en el que ganan todas las elecciones en los últimos 38 años. Por eso, que un republicano de pedigrí como Neil Bush, diga públicamente que ha votado por correo por el candidato demócrata, creo que pone de relieve dos cosas:
En primer lugar, que, a pesar del deterioro de la democracia en Estados Unidos con el advenimiento de Donald Trump, se conservan en el país recias tradiciones democráticas que ponen de relieve la independencia de políticos y ciudadanos que defienden principios y no son seguidores sumisos de consignas partidistas, y que entienden que el servicio público implica una responsabilidad para servir y no para obtener beneficios.
Y en segundo lugar, que es un clamor mundial el deseo de que acabe esta pesadilla de un emperador ególatra, narcisista, jactancioso, codicioso, corrupto, de conducta predatoria sexual y condenado por abusos sexuales, que está poniendo el mundo patas arriba y saltándose todas las normas e instituciones internacionales.
Neil Bush ha puesto el dedo en la llaga: “Nuestra democracia depende de líderes que respeten nuestras instituciones, digan la verdad, asuman la rendición de cuentas y busquen unir en lugar de dividir”.
Pero ese cambio solo lo pueden hacer los americanos en las urnas. Esperemos al 3 de noviembre.