
DIRECCIÓN/El presidente de la Agrupación Herreña Independiente vuelve a situarse en el centro de la polémica tras anunciarse el supuesto respaldo de los siete comités locales a su candidatura al Senado. Afiliados consultados por este medio aseguran desconocer esa decisión y cuestionan la falta de participación de las bases.
Javier Armas, presidente de la Agrupación Herreña Independiente (AHI), ha convertido, a juicio de sus críticos, la organización política en una estructura cada vez más personalizada, donde las decisiones parecen concentrarse en torno a su figura y la participación de los afiliados pierde protagonismo.
Según la información difundida por la propia formación, los siete comités locales habrían respaldado nuevamente su candidatura al Senado. Sin embargo, este medio se ha puesto en contacto con distintos afiliados de los diferentes pueblos de El Hierro, quienes aseguran desconocer esa supuesta decisión y afirman que los comités locales no se han dirigido a las bases para consultarles o proponer candidatos, como, según recuerdan, se hacía tradicionalmente en el partido.
La situación vuelve a abrir el debate sobre el funcionamiento interno de una formación que históricamente ha defendido su arraigo en los pueblos de El Hierro y la participación de sus afiliados en las decisiones políticas.
Comités locales sin elecciones y asambleas cada vez menos numerosas
Otra de las cuestiones que genera críticas es la composición de los siete comités locales. Según los testimonios recabados por este medio, en los procesos de elección no se habrían celebrado votaciones entre candidaturas alternativas, sino que se habría presentado una única lista. Una circunstancia que sus detractores consideran preocupante por la falta de competencia interna y pluralidad.
Las asambleas de la AHI también parecen haber cambiado con el paso de los años. Lejos quedan, según recuerdan antiguos participantes, aquellas reuniones multitudinarias celebradas en la Casa Cultural de Mocanal, donde se congregaban cientos de personas para debatir el futuro de la organización.
En la actualidad, las asambleas reunirían, según las estimaciones trasladadas a este medio, entre treinta y cuarenta asistentes. Una reducción que plantea interrogantes sobre la evolución de la participación interna y la capacidad de convocatoria de la formación.
Los críticos con la actual dirección sostienen que el control de la estructura orgánica, unido a la presencia de cargos públicos y personas vinculadas familiarmente a determinados dirigentes, favorece que las decisiones terminen respondiendo a los intereses de la dirección. Se trata de valoraciones que requieren ser contrastadas con la versión de los responsables de la organización, PERO ESTE MEDIO ESTÁ VETADO POR LA AHI.
Senado, Cabildo y Ayuntamiento: una acumulación de candidaturas sin precedentes
Uno de los episodios que más críticas ha suscitado entre los detractores de Javier Armas se produjo en las anteriores elecciones, cuando, siendo presidente de la formación, encabezó las listas al Senado y al Cabildo de El Hierro, además de figurar como cabeza de lista en el Ayuntamiento de El Pinar.
Esta última circunstancia resulta especialmente llamativa para sus críticos, que señalan que, al no poder votarse a sí mismo en esa candidatura municipal, su presencia al frente de las distintas listas respondía a una estrategia política que merece una explicación.
Ahora, con el supuesto respaldo de los siete comités locales a su candidatura al Senado, vuelve a plantearse la misma pregunta: ¿han tenido realmente los afiliados la oportunidad de pronunciarse sobre quién debe representar a la AHI en las próximas elecciones?
Los testimonios recogidos por este medio apuntan a que numerosos afiliados desconocen cómo se habría producido el proceso y aseguran que no han sido consultados. De confirmarse estas circunstancias, la elección abriría un nuevo debate sobre la transparencia y la democracia interna de la organización.
Los afiliados críticos, cada vez más apartados
Las críticas no se limitan a la elección de candidatos. Algunos afiliados consultados sostienen que quienes discrepan de las directrices de Javier Armas o expresan opiniones críticas terminan apartados de los espacios de decisión. Según sus testimonios, en determinados casos se habrían producido expulsiones, mientras que otros militantes aseguran haber quedado al margen de la información y de la actividad interna.
Estas denuncias, que deberían contrastarse con la dirección de la AHI y con las personas afectadas, dibujan un escenario de división interna en una formación que durante décadas ha tenido un papel determinante en la política herreña.
La cuestión de fondo es si la AHI continúa funcionando como una organización abierta al debate entre sus afiliados o si, por el contrario, se ha consolidado un modelo en el que la dirección controla los principales resortes de decisión.
Una asamblea bajo la sombra de la desconfianza
La convocatoria de una nueva asamblea vuelve a situarse en el centro de las dudas. Fuentes consultadas por este medio consideran probable que la reunión se celebre nuevamente en la sede de la formación en Valverde, donde, según sus estimaciones, la asistencia podría limitarse a unas treinta o cuarenta personas.
Algunos críticos consideran que convocar al conjunto de los afiliados puede resultar complicado por las discrepancias existentes en torno a la composición y organización de las bases. Sin embargo, estas circunstancias deben aclararse con información verificable sobre el censo, la convocatoria y los procedimientos internos de participación.
La AHI necesita despejar las dudas sobre el proceso de selección de sus candidatos y explicar qué mecanismos se han utilizado para conocer la opinión de sus afiliados. No basta con anunciar el respaldo de los comités locales si una parte de la militancia afirma desconocer cómo se adoptó la decisión.
¿Una organización al servicio de sus afiliados o de su presidente?
La Agrupación Herreña Independiente ha sido históricamente una fuerza política con una importante implantación social en El Hierro. Precisamente por esa trayectoria, las dudas sobre su funcionamiento interno adquieren una especial relevancia.
La crítica que hoy plantean algunos afiliados es contundente: consideran que la organización ha perdido parte de la participación y del debate interno que la caracterizaban, mientras Javier Armas continúa ocupando posiciones centrales en las candidaturas electorales.
La expresión «república bananera», utilizada por algunos de sus detractores para describir la situación, resume el malestar de quienes creen que las decisiones se toman sin una participación suficiente de las bases. Una valoración política que refleja el nivel de descontento existente entre los críticos con la actual dirección.
La pregunta queda sobre la mesa: ¿permitirá Javier Armas que los afiliados decidan libremente quién debe encabezar las candidaturas de la AHI o volverá a imponerse una decisión que, según denuncian algunos militantes, se conoce cuando ya está prácticamente tomada?
El futuro de la organización dependerá también de su capacidad para garantizar procedimientos transparentes, escuchar las voces discrepantes y recuperar la confianza de quienes consideran que la AHI debe pertenecer a sus afiliados y no a una sola persona.